El 17 de marzo del 54, la Selección Española de fútbol se quedó fuera del Mundial de Suiza de una manera un tanto insólita... No fue por perder un partido en el verde, sino por un sorteo que realizó un joven de catorce años llamado Franco Gemma en las oficinas del Stadio Olimpico di Roma. Aquella tarde, la prensa lo bautizó para siempre como “Il Bambino".
Para entender cómo se llegó a esa situación tenemos que revisar el reglamento de la época. España y Turquía se jugaban la única plaza del grupo para acceder al Mundial. En el partido de ida en Chamartín, España ganó con un contundente 4-1. En la vuelta, en Estambul, los turcos ganaron por la mínima, 1-0. Hoy en día España se habría clasificado claramente por la diferencia de goles, pero allá por el año 54, los goles no contaban; sólo importaban los puntos. Al estar empatados, la FIFA obligó a jugar un tercer partido de desempate que se celebraría en un campo neutral, en la capital italiana, Roma.
El encuentro ya estuvo marcado por la polémica incluso antes de empezar. Minutos antes de saltar al césped, llegó un misterioso telegrama a los vestuarios de la delegación española. El mensaje aconsejaba no alinear a Kubala por posibles irregularidades en su ficha. Ante la amenaza de una posible sanción por alineación indebida, los directivos españoles se asustaron y decidieron dejar en el banquillo a Ladislao Kubala, la gran estrella del equipo. Sin Kubala, el partido terminó con un empate a dos.
El azar, dueño del destino...
Como por aquel entonces no existían las tandas de penaltis, la normativa dictaba que el ganador se decidiría con un simple sorteo. Los dirigentes de ambos países se reunieron en una sala del estadio junto con los delegados de la FIFA. Utilizaron una copa de plata que decoraba los despachos para meter los papeles. El presidente de la federación española, Sancho Dávila, escribió ‘Spagna’ en un papel y dibujó una cruz debajo. En el otro papel se escribió ‘Turchia’.
Buscaron una mano inocente y eligieron al protagonista de esta historia, Franco Gemma, un joven que estaba en el estadio disfrutando del encuentro. Le vendaron los ojos con un pañuelo, metió la mano en el trofeo y el azar decidió que la papeleta de Turquía fuera la elegida. En ese instante, España quedó eliminada del Mundial de Suiza de 1954.
La historia cambió la vida de los implicados. En Turquía Franco Gemma se convirtió en un auténtico héroe, hasta el punto de que la federación lo invitó a ver el Mundial con todos los gastos pagados. En cambio, en España, el joven pasó a ser un símbolo de la mala suerte.
‘Il Bambino’ sufrió durante años el acoso de los medios de comunicación por aquella jugada del destino y terminó falleciendo tiempo después en un accidente de tráfico cerca de Roma, cerrando de forma trágica una de las anécdotas más extrañas y peculiares de la historia del fútbol.
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