Desde hace ya varios años, es más complejo encontrarse con niños jugando en la calle, lo que supone un problema más grande de lo que a priori nos podemos imaginar. Durante el pasado siglo y en los inicios del XXI, las calles, campos y canchas solían estar repletas de jóvenes disfrutando junto a sus amigos de una tarde de fútbol, algo que ha cambiado significativamente...
La cultura del fútbol de calle se apaga poco a poco, lo que trae consigo diferentes consecuencias. El fútbol callejero aporta creatividad, picardía, ilusión, entre otros muchos aspectos. Cualidades esenciales que hacen que el deporte rey cada vez sea mucho menos anárquico y por supuesto, más artificial. Diferentes leyendas del fútbol se criaron jugando en la calle, donde forjaron su carácter competitivo y pulieron su talento. Ese talento que provoca que nos levantemos de nuestro asiento cuando veamos un regate o un control que nos emociona.

En el colegio, la ilusión de todo niño era que llegase la hora del recreo para jugar un partido junto a sus compañeros y amigos. Ahora todo ha cambiado. En una ocasión Javier Clemente dijo: "En el recreo los niños de hoy no juegan al fútbol porque se rompen los zapatos". La calle no entiende de edades, jugar partidos contra personas mayores o de menor edad, es clave para socializar y formar tu personalidad desde pequeño. La tecnología y las redes sociales juegan un papel fundamental en este tema, los jóvenes han cambiado por completo sus hábitos, al igual que sus maneras de relacionarse. Antes, el balón era el mejor amigo de un niño.
Tampoco hay que olvidar que hay una serie de obstáculos que los jóvenes deben sortear si quieren jugar al fútbol en la calle o en los parques...

Hace unos años sería impensable ver este tipo de señales en las calles. Prohibir jugar al fútbol a unos niños en un espacio público, es algo completamente antinatural y negativo para ellos. Todos estos factores provocan que a medida que avanza el tiempo, el fútbol profesional pierde poco a poco esa magia y esa esencia que nos hizo enamorarnos de él.
Por unos u otros motivos, a los más jóvenes se les está privando de una etapa fundamental durante su niñez, algo que más tarde repercutirá en su futuro. Posiblemente tú, que estás leyendo estas palabras, recuerdas con nostalgia y guardas especial cariño de todos aquellos recuerdos que en algún momento compartiste con tus amigos en esas alegres tardes de fútbol donde la pelota, era la gran protagonista. Seguro que desearías volver a esos instantes donde sólo te importaba parar un penalti o marcar el gol de la victoria para sentirte Maradona, Ronaldo, Arconada o Quini, aunque sólo fuera por un instante. Intentemos que los más pequeños, si así lo desean, puedan disfrutar del deporte al máximo, sin ponerles límites ni obstáculos.
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